
Enrique Saborido nació, según algunos de sus biógrafos, en 1877 en Montevideo. Con idéntica autoridad (es decir, ninguna) otros propusieron 1878. Sus padres, Estanislao Saborido y Rosario Morcillo, se instalaron en Buenos Aires dos años después; el pequeño creció en una ciudad recién amojonada como capital de la República, vibrante por los conflictos con Tejedor, marcada por la presidencia de Roca, por la euforia económica, por la expansión de los ferrocarriles, por la torpeza política de Juárez Celman, por los actos de la Unión Cívica, por la Revolución del Parque. Entre los diez y los quince años estudió violín, para optar luego por el piano. Pocas noticias se tienen de su formación; los nombres de sus maestros fueron borrosos o se olvidaron (se dijo que fue alumno de un tal Juan Gutiérrez, arduamente identificado con un profesor de la época), y la primera parte de su historia hoy se limita a datos que nada tienen que ver con lo musical: que cursó hasta primer año de un bachillerato, que fue dependiente de una librería hasta 1892, que luego ingresó a la secretaría del Teatro San Martín y que se mantuvo con este empleo durante quince años. Hay noticia de un hermano suyo, llamado Guillermo, guitarrista y bandoneonista, alumno del “Pardo” Sebastián; el rastro se le pierde hacia mediados de la década del veinte.
Hacia 1895, tras haber tocado durante varios meses en casas de familia, podía hallarse a Saborido amenizando desde el piano los bailes de La Vieja Eustaquia, lugar ubicado en San Luis entre Ecuador y Nueva Granada (hoy Boulogne-Sur-Mer), cercano al Mercado de Abasto. Tres años después ya estaba dirigiendo su orquesta propia, integrada entre otros por su hermano Guillermo y Emilio Fernández en guitarras, Miguel Pécora en arpa, Genaro Vázquez en violín, y el “Tano” Vicente Pecce y Benito Masset en flautas. Completaban la formación otros músicos como Adolfo Inés, Verti o Dufour. Como puede advertirse, la instrumentación se correspondía a la de aquel período inicial del tango en que el bandoneón estaba aún lejano, siendo más presentes un mandolín o una armónica. Persiste cierta confusión cronológica: Saborido aseguró haber debutado al frente de este conjunto en 1898, en un casamiento celebrado en la calle Chacabuco entre Moreno y Belgrano; pero algunos de sus biógrafos posteriores afirmaron que aquellos bailongos de La Vieja Eustaquia vinieron después.
Para 1902 la orquesta se había reducido a un trío, en el que continuaban Vázquez y Masset. El sitio de actuación era el célebre Restaurante del Parque Tres de Febrero, mejor conocido como “Lo de Hansen”. Este local fue el más reputado de su época; Saborido trabajó en él justo antes de que se convirtiera en el café de Anselmo Tarana, al tomar este empresario la concesión en 1903. Enseguida el músico da un importante salto social: sus solos de piano se escuchan en el balneario La Perla, de Mar del Plata, que por entonces solo convocaba a lo más aristocrático de la sociedad. Pero en 1904 vuelve al primer público, y se lo detecta en el porteño bar Reconquista, en la esquina de esta y Lavalle, mencionado por todos como “Lo de Ronchetti” por el apellido de su propietario.



Desde el estreno de Felicia, Saborido hizo a un lado su labor como director de orquesta para dedicarse a otro rubro: fue profesor de baile, con academia propia en Cerrito 1070. En 1912, tras una apoteósica actuación en el Palais de Glace, cerró su local para viajar a Francia e Inglaterra, haciendo demostraciones con el acompañamiento del pianista Carlos Vicente Geroni Flores. Deslumbró con sus espectáculos en el Royal Theatre de París y en el Savoy Hotel de Londres, y la prensa argentina recogió entusiasmada aquellos triunfos. Dijo un contemporáneo: “Sería una injusticia negar que el tango, el gran delirio actual de toda Europa, tiene una marcada influencia educadora; en los último seis meses, la gran masa de público se ha familiarizado con el nombre y la posición geográfica de la República Argentina…”
La inminencia de la Gran Guerra lo empujó de nuevo a Buenos Aires; de vuelta a lo básico, en otra de sus idas y venidas por estratos culturales (cambios que a esta altura ya le resultaban familiares), sobrevivió un tiempo como pianista en salas cinematográficas, poniendo marco musical a las proyecciones mudas. Luego decidió retirarse.
Trabajó como maquinista en el teatro Argentino, y más tarde se empleó en la intendencia del Ministerio de Guerra, cargo que mantendría hasta su deceso. Sobrevinieron largos años de silencio. Pasó 1920. Pasó 1930. Inútil describir las tremendas transformaciones que fue teniendo el tango; Saborido fue un callado y melancólico testigo. Es cierto que de tanto en tanto le pedían algún recuerdo sobre La Morocha, pero era discreto a la hora de evaluar lo que estaba ocurriendo con la música de la que él mismo había sido un artífice fundamental.
Cuando pocos lo esperaban, reapareció en 1932 como pianista de un conjunto evocativo: la Orquesta de la Guardia Vieja Ponzio-Bazán. ¿Comenzaba a redescubrirse el tango primigenio? Esta y otras agrupaciones alla usanza antica, y quizá el mismo reportaje de Bates mencionado al principio, le renovaron las energías. En 1935 volvió a formar una orquesta propia para ejecutar tangos como en el Centenario; difícil imaginarla en una década cuya sonoridad estaba prefigurando la de los años cuarenta, pero lo concreto es que a la par de la modernidad estaban surgiendo algunas formaciones como la suya, destinadas a un público que escuchaba con simpatía la marcación en dos por cuatro de los viejos maestros. El quinteto que presentaba ahora Saborido estaba integrado por él en piano, el “Alemán” Arturo Bernstein en bandoneón, Vicente Pepe en violín, Maximiliano Moresio en guitarra, y aquel “Tano” Vicente Pecce que fuera su flautista en 1898. Bernstein murió en aquel mismo 1935, pero Saborido siguió adelante y volvió a tener cierta repercusión durante un lustro, sobre todo por radiofonía.
En la mañana del 19 de septiembre de 1941, a los sesenta y cuatro años, víctima de un síncope cardíaco, Saborido falleció en su despacho del Ministerio. Tuvo el doble y extraño privilegio de haber sido uno de los creadores del tango y de haber contribuido, mucho después, a una vuelta a las fuentes.
© 2010, Héctor Ángel Benedetti
1 comentario:
Con respecto a su fecha de nacimiento tenemos varias fuentes primarias....
Primera fuente: Si tomamos como válidos los nombres de sus padres, entonces Saborido aparece en el censo de 1895 con la edad de 16 años, por lo tanto, podemos inferir que nació en 1879 (dependiendo del mes).
Segunda fuente: Si tomamos el acta de defunción, siendo que falleció en falleció en Septiembre de 1941 y que el acta indica que tenía 64 años. Entonces podríamos decir que nació en 1877-1878 (dependiendo del mes).
Tercera fuente: El acta de bautismo de un niño llamado Enrique Saborido, nacido en Montevideo el 21 de Diciembre de 1885. En este caso, sus padres serían Arsenio Saborido y Rodelinda Reyes.
Espero sirva el aporte.
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